El aprendizaje no es estático, es un proceso dinámico que hace posible la construcción y reconstrucción del conocimiento, lo que implica el uso de las capacidades cognitivas y de los conocimientos y habilidades previas para aprender cosas nuevas y desarrollar nuevas habilidades, no olvidemos que ninguna actividad se realiza sin antes pasar por la mente. Para ello, aunque reconocemos que no se puede mediar lo que está fuera de nuestro alcance (intereses, creencias, etc.), el docente tiene que propiciar el ambiente de aprendizaje que le permita al alumno descubrir por el mismo los nuevos conocimientos, para ello es importante partir de sus intereses y de definir esas zonas de desarrollo próximo; Xavier cita a Vigotski quien la definió como la distancia entre “
De esta manera, podemos decir que el contenido, habilidad, emoción, etc., que el alumno aprende, adquiere significancia para él en el contexto que este desenvolviéndose, y no necesariamente tiene que coincidir con el mismo nivel de significancia que tiene el docente que lo enseña. El aprendizaje no puede estar descontextualizado. Lo cual implica que no significa lo mismo el valor de un vaso de agua en el desierto que en la sala de mi casa. Es en estas construcciones donde radica la importancia de ser maestro, ya que tiene que estructurar las condiciones para que el alumno ponga en juego sus operaciones cognitivas y sus conocimientos y habilidades previas; para desarrollar competencias que adquieran un significado muy alto para él y situarlo en un contexto que le permita aprehenderlo a través de procesos de enseñanza aprendizaje, inteligentemente estructurados.
Entendemos ahora que el aprendizaje es responsabilidad del alumno y la zona de desarrollo próximo, le permite aprender de sus iguales y enseñar a los demás. Donde pone en juego lo que sabe y lo que debe aprender. En este contexto, el alumno se convierte en un ente activo de su proceso de aprendizaje, así podemos considerar que la acción se convierte en una forma de poder, si el alumno no actúa en consecuencia con lo que piensa y habla, entonces no hay congruencia y por ende se hace muy difícil concretar un aprendizaje que tenga significado y valor para él. Todo conocimiento al pasar por procesos cognitivos, implican modificar lo que previamente se tenía asimilado y en ello juega un papel importante el lenguaje y pienso que también el pensamiento, lo cual indica que no solo se debe centrar en la acción, mucho influye lo que se dice y mucho mas lo que se dice uno mismo, respecto al aprendizaje.
Pienso que el papel del docente no se reduce a 4 paredes y la forma de trascender es precisamente incidiendo en sus alumnos para impactar en su desarrollo humano. Ya que el alumno no solo es alumno, antes que eso es un ser humano quien es el sujeto de aprendizaje. Cuyo proceso de aprehender, debe llevarlo a trascender en congruencia con su entorno. Si bien es cierto que el individuo crece hasta donde su medio lo permite, también es cierto que la formación puede darse en cualquier lugar y cualquier momento, siempre que exista el interés y se encuentre el contexto adecuado para que el alumno use sus capacidades cognitivas y se apropie de los nuevos conocimientos y/o habilidades.
Mi nueva concepción es que se logra una competencia cuando se hace vida el conocimiento, una vez que se haya pensado su valor o significado para mi persona en mi contexto.
[1] Vargas Xavier (2005). Aprendizaje y desarrollo de competencias. P. 16. Disponible en http://www.arquepisteme.iteso.mx/reportesobrelascompetencias.doc