domingo, 3 de agosto de 2008

MI CONFRONTACION CON LA DOCENCIA

Tengo la profesión de Ingeniero Agrónomo especialista en Fitotecnia, termine mi carrera en 1989 en el Instituto Tecnológico Agropecuario No. 8 de San Pedro Comitancillo, Oaxaca. El campo de acción de mi profesión es la producción de plantas, es decir la agricultura, sinceramente estudie esa carrera porque no tenía otra opción ya que por provenir de familia de escasos recursos económicos no tenía otra alternativa, por lo que no ejercí mi profesión. En 1992 me dieron una plaza que me permitió dedicarme a organizar productores para que recibieran cursos de capacitación relacionado a la agricultura y ganadería, empleo que me duro seis meses ya que al término de éste me cancelaron la plaza; por lo que me quedé otro rato sin trabajar. Fue hasta el año de1994 que tuve la oportunidad de obtener un empleo como profesor del nivel medio superior, así es como inicié mi trabajo docente impartiendo materias como economía, administración de empresas, el agua en la agricultura, taller de lectura y redacción, cosmografía, topografía, jardinería, recursos forestales de México, parques y jardines, manejo de máquinas de oficina entre otras, he impartido materias tecnológicas por mi perfil profesional y la única materia básica que hasta la fecha imparto es la de Taller de Lectura y redacción, esta materia la imparto por necesidades de la Institución.
Recuerdo a un profesor que nos decía que dicha profesión estaba desacreditada ante los ojos de la mayoría de las personas, ya que la veían como una última opción; porque la consideraban la menos pagada y que preferían profesiones como la abogacía, medicina y la arquitectura; ya que estas eran las mejores pagadas. Pero que si los hijos no podían pues que estudiaran aunque sea de profesores pues al menos así tendrían un ingreso seguro y podrían vivir mejor, y de esa forma es que dicha profesión esta desacreditada y actualmente mucha gente lo ve así. Ahora que me dedico a la docencia me doy cuenta que esa concepción es falsa; ya que para cualquier profesión es importante la vocación. La persona que se va a dedicar a la docencia, tiene que sentir amor y pasión por su trabajo, porque solo así se podrá ser un buen profesor ya que debemos de ser capaces de despertar el interés de aprender en nuestros educandos y después saber encauzarlos para que sean unos profesionales excelentes, capaces de resolver los problemas que se les presente en su vida profesional, personal y social.
El hecho de ser profesor me hace ver que no basta con trasmitir información y cumplir con un horario, sino que hay que ser empáticos para entender a nuestros alumnos, que es una profesión que requiere de más tiempo; que no basta con estar en el aula compartiendo unas horas con los alumnos sino que hay que involucrarnos más con ellos, para conocer cuáles son sus intereses, sus sueños, sus sinsabores y aprender de ello para ser mejores profesores y eso requiere que los profesores nos actualicemos constantemente.
Ser profesor de educación media superior es un reto aun mayor para mí ya que el bachillerato es una etapa de transición en la que la labor que desempeño es crucial para el alumno ya que lo voy a preparar para que pueda ingresar a la universidad o también al campo laboral, tarea un poco más difícil ya que se trabaja con adolescentes, que en su gran mayoría está interesado en cuestiones físicas y corporales; es decir, que lo que más los atrae es verse bien, gustarle a la chicas, sentir, experimentar cosas nuevas relacionadas con su sexualidad, adolescentes interesados en descubrir su personalidad y en demostrar su independencia por lo que la gran mayoría no le pone el interés al estudio, lo que complica mi labor.
Pero no puedo decir que mi labor es inerte porque desde que ingrese hasta la fecha llevo 14 años como docente y veo con agrado que muchos de los que fueron mis alumnos son profesionistas y que ya tienen un buen empleo, que les va muy bien en el plano laboral familiar y social, incluso hay alumnos que se han metido en la política y que están ayudando a su pueblo y su gente. Cuando veo esos alumnos y me saludan, es cuando me siento satisfecha de mi trabajo.
En cambio cuando veo que mis alumnos se casan, jóvenes y con varios hijos, sin empleo o que están trabajando de choferes, de dependientes, que tienen un puesto administrativo que apenas ganan para irla pasando bien, que cuando me ven se hacen los ciegos, me digo a mi misma que hice con este joven. O cuando veo que a los jóvenes para nada les interesa lo que estoy enseñando, que no quieren tener clases, alumnos apáticos indiferentes a todo lo que sucede a su alrededor, que por más que buscas la forma de decirles o de demostrarles que lo que sucede a su alrededor es por causa de nosotros y que solo nosotros podemos corregirlo y te miran como si estuvieras lurias, entonces me digo que está pasando con la juventud y la educación en México.
Lo anterior es para mí muy preocupante y a la vez es un reto que me motiva a prepararme y a aprender nuevas herramientas que me ayuden a mejorar mi práctica docente en beneficio de esos jóvenes que nos necesitan.

1 comentario:

Filiberto Torres dijo...

Hola Angela, creo que la misión que tienes conjuntamente con todos nosotros es enseñar, a que aprendan tus estudiantes y creo que que con esta especialización, al igual que todos, hemos mejorado -eso se nota al dar lectura a cada párrafo de tu intervención, -principalmente en la aventura de ser maestro-. Felicidades y a seguir mejorando cada día.